viernes, 17 de febrero de 2017

Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (V)


Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (V)

Amando Vega Fuente
Profesor de la Universidad del País Vasco

QUÉ SUCEDE EN MÉXICO II

Para comprender el tráfico ilícito de drogas
en México, señala este informe, es necesario
ubicar al país en su singular posición internacional,
al lado del mayor país consumidor de
drogas ilícitas del mundo –los Estados Unidos
– y sirviendo como lógico país de tránsito
para los envíos de cocaína procedente de
Colombia. Según el Departamento de Estado
de los EE.UU., cerca del 90% de toda la cocaína
consumida en los Estados Unidos pasa
a través de México. El hecho de que México
sea un país productor de drogas complica esta
situación. México suministra una importante
proporción de la heroína que es distribuida en
los Estados Unidos; es el mayor abastecedor
extranjero de marihuana para el mercado
estadounidense, y un importante proveedor
y productor de metanfetaminas. El Informe
Mundial sobre Drogas del 2007, producido
por la Oficina de las Naciones Unidas contra
la Droga y el Delito (UNODC), calcula que
México es uno de los dos mayores productores
de marihuana en el mundo.
Otra consecuencia de la producción y el
flujo de sustancias ilícitas a través de México
es que ahora el país enfrenta un creciente problema
de consumo de drogas. Los resultados
de una encuesta nacional realizada entre 2003
y 2006 por la Secretaría de Educación Pública
y el Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón
de la Fuente”, indican un incremento en el
consumo de marihuana por parte de adolescentes
a nivel nacional, y una estabilización en
los niveles del uso de cocaína. El mayor consumo
de drogas entre adolescentes aparece
en la Ciudad de México y en varios estados,
particularmente aquellos situados a lo largo
de la frontera con los Estados Unidos.
Se entiende con estos datos, que la
respuesta a dar no se resuelve tampoco
mediante campañas publicitarias. En lo que
va del periodo de gobierno de Calderón,
se han llevado a cabo medidas que, a decir
de los spots publicitarios, son “drásticas” y
“radicales” aunque dolorosas. A pesar de la
intensa campaña publicitaria, los resultados
son francamente decepcionantes. Como
tampoco la “cruzada antinarco” parece ser la
solución, pues no atacan la raíz más profunda
del problema (Lara, 2007).
Por todo esto, superar la violencia y la
corrupción relacionadas a narcotráfico en
México y abordar el creciente problema del
uso interno de estas sustancias no es tarea
fácil. Dadas las dimensiones mundiales del
tráfico de drogas, tampoco es un tema que
México deba enfrentar por sí sólo. La comunidad
internacional debe apoyar al gobierno
mexicano en sus esfuerzos por realizar una
reforma social significativa, no sólo en los
sectores de la policía y de justicia.

REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS 

jueves, 16 de febrero de 2017

Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (IV)


Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (IV)

Amando Vega Fuente
Profesor de la Universidad del País Vasco

QUÉ SUCEDE EN MÉXICO I

La noticia del asesinato de dos cantantes de
grupos mexicanos en menos de veinticuatro
horas, llamó no poco la atención para los que
desconocemos la realidad del narcotráfico
(López de Guereño, 2007). Sin embargo,
desde el año 2005, México ha sido asediado
por una creciente violencia relacionada a
las drogas. Ese año, más de 1500 personas
resultaron muertas en hechos vinculados al
tráfico de drogas; en el 2006, el número de
víctimas escaló a más de 2500. En respuesta
a la violencia, apenas días después de asumir
la presidencia en diciembre de 2006, el
presidente mexicano Felipe Calderón lanzó
el “Operativo Conjunto Michoacán”, desplegando
cerca de 6500 soldados y policías en el
estado de Michoacán para colocar bloqueos
en carreteras y puestos de control policial,
ocupar áreas clave donde se comercializa la
droga, y ejecutar cacheos y órdenes de detención
contra personas vinculadas al tráfico
de drogas. Tras un año récord en asesinatos
relacionados al tráfico de drogas, el “Operativo
Conjunto Michoacán” fue el primero de varios
operativos dominados por las fuerzas militares,
lanzados por el nuevo gobierno en los estados
mexicanos donde se cree que se concentra
el crimen organizado. Pese a los esfuerzos de
la Administración de Calderón, el número de
asesinatos llegaba a 2.113 en la segunda semana
de octubre, según el informe de Meyer,
Youngers, Bewley-Taylor (2007). En lo que va
de año, la lucha contra los narcos mexicanos
se ha cobrado 2.682 vidas (Jiménez, 2008).
Actualmente, los asesinatos, la inseguridad y el
temor han creado una creciente sensación de
crisis en México, percibida fácilmente cuando
visita este país, que ha provocado que “México
haya salido a la calle para pedir el fin de los
secuestros y la violencia” (El País, 2008)
Se olvida la lección de casi dos décadas de
enfrentamiento con los poderosos cárteles
del narcotráfico: las soluciones inmediatas
desvían atención y recursos de las reformas
de largo plazo en los sectores policial y judicial,
imprescindibles para enfrentarse de forma
efectiva con los problemas interrelacionados
de drogas ilícitas, crímenes y violencia. La mayor
implicación de las fuerzas armadas en la
“guerra contra las drogas” ha incrementado
la corrupción al interior de la institución, ha
generado violaciones a los derechos humanos
y no ha disminuido el tráfico de drogas. Para
contener dicha actividad, hay que identificar,
procesar y castigar a los traficantes de drogas,
y evitar que continúen llevando a cabo sus
actividades ilegales desde la cárcel. Una fuerza
policial y un poder judicial efectivos y libres
de corrupción son elementos esenciales para
lograr tal fin.


REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (III)


Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (III)

Amando Vega Fuente
Profesor de la Universidad del País Vasco

INTRODUCCIÓN II

El tráfico de drogas es un fenómeno mundial
que adquiere mayor fuerza cuando su responsabilidad
queda en manos, por una parte,
de las personas que producen y comercian
con las diferentes sustancias y, por otra, de las
fuerzas policiales encargadas de combatirlos.
Esta mirada estrecha de un fenómeno complejo
contribuye a que los traficantes campen
a sus anchas por el mundo sin que el negocio
desaparezca con las detenciones, pues resulta
muy fácil sustituir a unas personas por otras,
cuando tantos beneficios aporta este negocio
mundial ( Maldonado, 2005).
Dentro de este fenómeno mundial, en
cada país adquiere el “narcotráfico” unas
características especificas cuyo conocimiento
ayudará a comprender esta cuestión en toda
su complejidad, y sus implicaciones particulares
en cada lugar. En México, por ejemplo,
son visibles diversos elementos que pueden
ayudarnos a una mejor comprensión de lo
que allí sucede, como los narcocorridos que
aquí comentaremos.
La entrevista al escritor mexicano E. Mendoza
(García, A. (2008), con motivo de su
novela Balas de plata sirve aquí de acicate para
reflexionar sobre este fenómeno no ajeno a
nuestra sociedad. La frase que encabeza esta
entrevista «La delincuencia significa progreso
para la juventud mexicana» constituye una
provocación que a nadie puede dejar indiferente.
Este profesor analiza la realidad del
tráfico de drogas en México y no tiene reparo
alguno en asumir la etiqueta de “narcoescritor”.
Él creció en ese entorno desde niño, “
viendo la facilidad con que se notan los grupos
organizados. No es que uno se acostumbre
pero es imposible ignorarlos”.
Los Gobiernos latinoamericanos, de todas
formas, comparten el objetivo de acabar con
el narcotráfico, pero se encuentran divididos
a la hora de encarar el problema. Ineficaces y
contraproducentes son las políticas seguidas
en EE UU, Europa y Latinoamérica contra
el tráfico de drogas, según el Internacional
Crisis Group (ICG), debido en gran parte a
la descoordinación de las acciones, que “han
ido funcionando a favor de las redes”, según
advierte Mark Schenider, vicepresidente de
este grupo de trabajo ( País, 2008).
Pero hay algo mucho más preocupante.
Según denuncia el ICG en su informe de 2008,
la política de erradicación de hoja de coca “casi
siempre está acompañada de violaciones a los
derechos humanos”. El organismo subraya
que las fuerzas paramilitares que intervienen
en las operaciones —la fumigación de los
cultivos o la destrucción de las plantas desde
el suelo— generan “movimientos antigubernamentales”
en las zonas donde se practican.
“Las fumigaciones aéreas ponen en marcha
un círculo de destrucción humana social y
medioambiental que ha exacerbado los conflictos
sociales en Colombia, Perú y Bolivia”,
señalan. Según el ICG están fracasando tanto
las políticas de erradicación de los cultivos
como la de frenar la demanda de consumo,
especialmente en los tres grandes mercados
mundiales: Estados Unidos, Europa y Brasil
(Transnational Institute, 2007).

REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS 

martes, 14 de febrero de 2017

Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (II)


Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (II)

Amando Vega Fuente
Profesor de la Universidad del País Vasco


INTRODUCCIÓN
Muchas noticias que llegan de México están
relacionadas con el llamado “narcotráfico”.
Estamos ante una realidad muy compleja relacionada
con la situación socioeconómica tanto
del país como de otras partes del mundo. No
se puede, por esto, aislar el “narcotráfico” de
México, y olvidar que en otros países también
existen organizaciones que facilitan este negocio
mundial, no precisamente en beneficio
de los países “productores”. El dinero que
mueve este gigantesco molino suele estar más
en los países ricos que en los pobres, aunque
sean estos los encargados del trabajo sucio.
Los medios de comunicación se encargan de
realizar esta “noble tarea” de informar sobre
unos aspectos y ocultar otros, siendo el tráfico
de noticias otro de los problemas..
Rosa del Olmo ya trató el discurso del
narcotráfico y sus consecuencias para América
Latina, en las Jornadas Internacionales sobre
Tráfico y Consumo de Drogas, celebradas
en el año 1990 en la Universidad Nacional
Autónoma de México. La esencia de la “guerra
contra las drogas” declarada en 1982
por los Estados Unidos está dirigida sobre
todo contra los países productores de droga,
esencialmente de cocaína. Al servicio de esa
guerra, afirma Rosa del Olmo, se ha acuñado
el difuso neologismo de “narcotráfico”, de que
deriva el de “narcotraficante”, apto para incluir
desde campesinos hasta gobiernos y “terroristas”
latinoamericanos, hasta el punto de
anteponer la palabra “narco” a todo término
indicativo de contextos, instituciones y actividades
relacionados con la droga. Esa guerra
consiste en eliminar las drogas antes de llegar
a los Estados Unidos, y todo lo conducente a
su producción y transporte; en reducir a los
traficantes en cualquier parte, incluso mediante
la extraterritorialidad del sistema jurídico
represivo estadounidense y la destinación al
exterior de agentes policiales. Políticamente,
esta campaña ha logrado su propósito ante la
opinión pública y ha consolidado el objetivo
hegemónico estadounidense en América
Latina. En el plano oficial, se ha logrado la
práctica de las reuniones de gobernantes para
obrar de consuno en la guerra a las drogas y
la formulación de un derecho penal máximo,
de características represivas fuer temente
autoritarias (Álvarez Gómez, 1991).
Pero el tráfico de drogas no se explica
simplemente por la presencia de los “narcotraficantes”.
Habrá que analizar con profundidad
todos los factores que posibilitan la producción
de las sustancias, en principio, prohibidas
y su distribución por todo el mundo. La estéril
batalla contra el narcotráfico, que ha consumido
miles de millones de dólares y provocado
la militarización de la lucha contra los carteles
que operan en diferentes regiones, constituye
la mejor demostración de que no se ha planteado
bien el problema o no se quiere hacerlo.
Los miles de efectivos armados destinados
a combatir a los carteles, y los sofisticados
medios dirigidos a proteger el territorio de
EEUU, se han revelado inútiles. Cada año, miles
de toneladas de cocaína inundan ese merca-
do, dejando beneficios multimillonarios a los
grandes capos. Es imposible blindar los 8.000
kilómetros de fronteras terrestres que tiene
EEUU y vigilar sus 7.000 kilómetros de costa,
sin olvidar las decenas de miles de aeródromos
y aeropuertos (Zamora, (2001)


REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS 

lunes, 13 de febrero de 2017

Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (I)


Tráfico de drogas en México: desde la próxima distancia (I)

Amando Vega Fuente
Profesor de la Universidad del País Vasco


Resumen
Este trabajo pretende aportar una serie de datos que ayuden a reflexionar sobre la
realidad del “narcotráfico” en México. Los narcocorridos constituyen una manifestación
de una realidad complicada que exige un desarrollo social justo. Lo que plantea la
necesidad de medidas sociales, culturales, económicas y políticas, y la urgencia de una
acción socioeducativa coherente con las necesidades del país. Sin una sociedad sensibilizada
y comprometida con la cuestión social de las drogas, en toda su amplitud, no
hay respuestas viables a los retos que plantea el tráfico de drogas.

Palabras Clave
Narcotráfico, Narcocorridos, México.



REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS 

viernes, 10 de febrero de 2017

Aprender a comunicar XII


Aprender a comunicar: prevención familiar en el ámbito local. (XII)
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ángel Vallés*, Esther Pedrosa**, Francisco Verdú*** y Fortunato Tàpia*
*UPCCA de la Mancomunitat de la Ribera Alta
**Psicóloga
***Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública - Generalitat Valenciana



Arbex, C. (2002). Guía de intervención:
Menores y consumos de drogas. Madrid: ADES.
Bandura, A. (1987). Teoría del aprendizaje
social (3ª ed.). Madrid: Espasa-Calpe.
Becoña E. (2002a). Bases científicas de la
prevención de las drogodependencias. Madrid:
Plan Nacional Sobre Drogas.
Centro de Investigaciones Sociológicas (2015,
2 de junio). Barómetro de Junio 2015. Recuperado
de: http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_
encuestas/estudios/ver.jsp?estudio=14212
Clayton, R. R. (1992). Transitions in drug
use: Risk and protective factors. En M. Glantz
y R. Pickens (eds.), Vulnerability to drug abuse
(pp. 15-51). Washington, D.C.: American
Psychological Association.
Costa, M. y López, E. (1996). Educación
para la salud. Una estrategia para cambiar los
estilos de vida. Madrid: Pirámide.
DECRETO 132/2010, de 3 de septiembre,
del Consell, sobre registro y autorización
de centros y servicios de atención
y prevención de las drogodependencias y
otros trastornos adictivos, en la Comunitat
Valenciana. [2010/9683].
Errasti, J. M., Vallejo, G., Fernández, J. R.
y Secades, R. (2001). Guía de referencia para
la evaluación de programas de prevención familiares.
Madrid: Plan Nacional sobre Drogas.
Fernández, J. R., Secades, R., Carballo, J. L.
y García, O. (2012). La prevención familiar del
consumo de drogas. En J. García y C. López-
Sánchez (coords.), Estrategias de intervención
en la prevención de drogodependencias (pp.
251-280). Madrid: Síntesis.
Fishbein, M. y Ajzen, I. (1980). Understanding
attitudes and predicting social behavior.
New Jersey: Prentice-Hall.
Graña, J. L., Muñoz-Rivas, M. y Cruzado, J. A.
(2000). Factores de riesgo en drogodependencias:
Consumo de drogas en adolescentes. Madrid:
Sociedad de Psicología Clínica, Legal y Forense.
Kumpfer, K. L. y Alvarado, R. (2003).
Family-strengthening approaches for the
prevention of youth problem behaviors. The
American psychologist, 58, 457-465.
Kumpfer, K. L. y Alder, S. (2006). Dissemination
of research-based family interventions
for the prevention of substance abuse. En Z.
Sloboda y W. J. Bukoski (eds.), Handbook of
Drug Abuse Prevention. Theory, Science and Practice
(pp. 75-100). Nueva York: Springer US.
Laespada, T., Iraurgi, I. y Aróstegi, E.
(2004). Factores de riesgo y de protección
frente al consumo de drogas: Hacia un modelo
explicativo del consumo de drogas en jóvenes
de la CAPV. Bilbao: Universidad de Deusto.
Lloret, D., Espada, J. P., Cabrera, V. y
Burkhart, G. (2013). Prevención familiar del
consumo de drogas en Europa: Una revisión
crítica de los programas contenidos en EDDRA.
Adicciones, 25, 226-234.
Moncada, S. (1997). Factores de riesgo y de
protección en el consumo de drogas. En Plan
Nacional Sobre Drogas, Prevención de las drogodependencias.
Análisis y propuestas de actuación (pp.
85-104). Madrid: Plan Nacional Sobre Drogas.
Muñoz-Rivas, M. J. y Graña, J. L. (2001).
Factores familiares de riesgo y de protección
para el consumo de drogas en adolescentes.
Psicothema, 13, 87-94.
National Institute of Drug Abuse. (2003).
Preventing Drug Use among Children and Adolescents.
A Research-Based Guide for Parents,
Educators, and Community Leaders (2nd ed.).
Bethesda, M.D.: U. S. Department of Health
and Human Services.
Peñafiel, E. (2009). Factores de riesgo y de
protección en el consumo de sustancias en
adolescentes. Pulso, 32, 147-173.
Plan Nacional Sobre Drogas (2009).
Estrategia nacional sobre drogas 2009-2016.
Madrid: Plan Nacional Sobre Drogas.
Plan Nacional Sobre Drogas (2012). Encuesta
estatal sobre el uso de drogas en enseñanzas secundarias.
Madrid: Plan Nacional Sobre Drogas.
Santacreu, J. y Froján, M. X. (1992). El papel
del autocontrol en el proceso de génesis
de las drogodependencias II. Revista Española
de Drogodependencias, 17, 253-268.
Secades, R., Carballo, J. L., Fernández-
Hermida, J. R., García, O., y García, E. (2006).
Cuestionario de factores de riesgo interpersonales
para el consumo de drogas en adolescentes
(FRIDA). Madrid: TEA.
Secades, R. y Fernández, J. R. (2002). Factores
de riesgo familiares para el uso de drogas:
Un estudio empírico español. En J. R. Fernández
y R. Secades (eds.), Intervención familiar
en la prevención de las drogodependencias (pp.
61-112). Madrid: Plan Nacional sobre Drogas.
Vallés, A. (1995). Variables psicosociales
relacionadas con el consumo de drogas en la
adolescencia. Mecanismos de prevención. Tesis
Doctoral, Facultad de Psicología, Universidad
de Valencia.
Vallés, A. (1997). Padres, hijos y drogas.
Generalitat Valenciana: Direcció General de
Drogodependències.
Vallés, A., Verdú, F. J., Belda, A. y Tàpia,
F. (2010). Aprender a comunicar. Valencia:
EUTOX.
Vallés, A., Verdú, F. J., Belda, A., Tàpia, F. y
Pedrosa, E. (2013). “Aprender a Comunicar”:
Los hijos guían la prevención familiar de las
conductas adictivas. Revista Española de Drogodependencias,
38, 263-276.
Villar Torres, P., Luengo Martín, M.
A.,Gómez Fraguela, J. A. y Romero Triñanes,
E. (2003) Una propuesta de evaluación
de variables familiares en la prevención de
la conducta problema en la adolescencia.
Psicothema 2003. Vol 15. Nº 4, pp 581-588.
Watzlawick, P. (1967). Teoría de la comunicación
humana. Interacciones, patologías y
paradojas. Barcelona: Herder.

REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS 

jueves, 9 de febrero de 2017

Aprender a comunicar XI


Aprender a comunicar: prevención familiar en el ámbito local. (XI)
5. ALGUNAS NOTAS FINALES: UNA RESPUESTA INTEGRAL A LA PREVENCIÓN FAMILIAR
Ángel Vallés*, Esther Pedrosa**, Francisco Verdú*** y Fortunato Tàpia*
*UPCCA de la Mancomunitat de la Ribera Alta
**Psicóloga
***Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública - Generalitat Valenciana


Lo descrito hasta aquí nos lleva a mencionar
ciertos aspectos que habría que
fortalecer, algunos de ellos nombrados en la
literatura científica (Fernández et al., 2012;
Kumpfer y Alder, 2006) como la escasa
asistencia a los programas de prevención
y la presencia mayoritaria de madres a tal
fin hemos incluido un sistema de incentivos
para reforzar la asistencia y adherencia a las
intervenciones. Además adaptamos continuamente
los horarios y los contenidos del
programa para ajustarnos a las necesidades
de los participantes.
Dado la elevada demanda de padres con
hijos con algún tipo de problema de consumo
de cannabis, o con una alta vulnerabilidad a
generar algún tipo de adicción (tóxica o no
tóxica) el programa es capaz de adaptarse a
cualquier nivel de intensidad de la intervención
requerido por las familias, bien sea una aplicación
de tipo universal, selectiva o indicada.
Nuestra experiencia nos lleva a potenciar
la prevención integral. Todos los servicios
públicos unidos persiguiendo un mismo fin,
la promoción de la salud desde el ámbito
municipal. Una prevención real en contacto
con todos los servicios públicos implicados en
la prevención, atención y promoción de la salud
mental como las UPCCA, AMPAS, UCA
(Unidades de Conductas Adictivas), Servicios
Sociales, SEAFI (Servicios de atención a la
infancia), USM (Unidad de Salud Mental) y
USMIA (Unidad de Salud Mental Infantil y
Adolescente) y docentes y orientadores de
los centros escolares tanto de primaria como
de secundaria.

REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS